El Evangelio puro y sencillo

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EL EVANGELIO PURO Y SENCILLO  


 por W. F. Bell y Danny Roten


     Hola, amigo mío. Me place tener esta oportunidad hablarle, y anunciar un mensaje de gran importancia. Hablo del evangelio de Jesucristo. La palabra "evangelio" quiere decir "Buenas Nuevas de salvación." Es mi deseo presentar el Evangelio puro y sencillo.

¿Quién tiene razón?

     Tal vez debo empezar con unas preguntas. ¿Está usted confundido? ¿Es usted uno de los muchos hoy en día que están confundidos en cuanto a la fe verdadera? Hay muchas religiones, muchas iglesias, y muchos predicadores. ¿Quién tiene razón? No pueden estar correctos todos, ¿verdad? Entre las muchas creencias, han de haber muchos errores. Entonces, ¿a quién puede usted creer? ¿Hay un camino seguro de salvación de la pena del pecado? ¿Cómo puede usted llegar al cielo? Pues, amigo, el propósito de este mensaje es contestar estas preguntas por medio del conocimiento del evangelio del Señor Jesucristo.

     Tal vez usted me pregunta, "¿Por qué debo creerte a ti mas que a los demás?" Y yo contesto, ¡No quiero que me crea a mí, sino que crea lo que la Biblia enseña! Solamente la Palabra de Dios nos puede hablar con autoridad en cuanto a la salvación, al juicio final, y a todos los asuntos de la fe. Las tradiciones religiosas no tienen autoridad, porque son nada más que ideas humanas, y cambian de un siglo a otro. Pero la Santa Palabra de Dios, que es la Biblia, nos fue dada por Dios mismo, y nunca cambia. Quizás usted dice, "Pero hay muchísimas diferentes interpretaciones de la Biblia." Sí, eso es cierto. Con todo, lo que debemos hacer es escuchar las palabras de Dios escritas en la Biblia, y por ellas el Espíritu Santo nos guiará a la Verdad.

El Dios verdadero

     Ahora, pensemos unos momentos en Dios. La Santa Palabra dice en Hebreos 11:6 (VP) que "no es posible agradar a Dios sin tener fe, porque para acercarse a Dios, uno tiene que creer que existe y que recompensa a los que le buscan." Es cierto que sí hay un Dios, y él se ha revelado a sí mismo en su palabra. Es inútil imaginar, de su propia mente, como Dios debe de ser. Eso sería crear a su propio dios. Hay que conocer a Dios y a sus características por medio de la revelación de sí mismo que él nos dio. En Isaías 43:10 y 11 Dios habló diciendo, "antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve." Mas adelante en 45:20 al 22 (VP) dice, "Son unos ignorantes quienes llevan en procesión sus ídolos de madera y se ponen a orar a un dios que no puede salvarlos... no hay Dios fuera de mí. Fuera de mí no hay Dios victorioso y salvador. Vengan a mí, que yo los salvaré, pueblos del extremo de la tierra, pues yo soy Dios, y no hay otro." Por lo tanto, podemos ver que no hay muchos dioses, sino un solo Dios. Los ídolos no son Dios, ni son dioses. Hay un solo Dios quien es Creador de todo, y es Dios sobre toda su creación.

     Tenemos que mencionar que el único y solo Dios existe en tres personas: el Padre, el Hijo Jesucristo, y el Espíritu Santo. En la Biblia, tanto el Padre, como el Hijo, como también el Espíritu Santo son llamados Dios. Pero no son Dioses, sino un solo Dios. No entiendo esto, pero lo creo, porque la Biblia lo enseña.

     Hay muchos textos que podríamos leer y veríamos que Dios nunca cambia, sino que es eterno, todopoderoso, e infinito. Está presente en todo lugar en todo momento, y todo lo sabe. Es sabio, libre, y hace todas las cosas según el consejo de su propia voluntad y para su propia gloria. También Dios es amoroso, benigno, misericordioso, paciente, abundante en bondad y verdad, y odia todo pecado. Es perfectamente santo, puro, y bueno. No peca, no puede pecar y nunca podrá aceptar el pecado en su presencia. El Salmo 5:4 dice "Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todo los que hacen iniquidad."

El hombre pecador

     Ahora, pensemos en esos malvados que no pueden vivir al lado de Dios. ¿Quiénes son? ¡Todos nosotros estamos incluidos en ese grupo desagradable! Romanos 3:23 dice "todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios." El mismo capítulo en los versículos 10 y 11 declara que "No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios." Sin excepción, todos pecamos. Todos los hombres que han vivido (excepto a Cristo Jesús) han tenido esta naturaleza pecaminosa: "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros." Eso dice 1 Juan 1:8.

     Y ¿por qué es usted un pecador? Usted nació con una naturaleza corrupta y pecadora, como es afirmado en Salmo 51:5, "He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre." Usted es un pecador, y por lo tanto, usted peca. Acaso ¿alguien le enseñó a mentir? o, ¿lo hizo usted naturalmente? Y ¿qué de su orgullo, su enojo, y su rebelión contra Dios?

     Usted y yo pecamos, no tan solo porque nacimos con la naturaleza pecadora que heredamos de Adán, sino también porque nosotros mismos escogimos el amor del pecado. Somos pecadores tanto por nacimiento como por elección personal: "Todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás." Así dice Efesios 2:3. Según el Salmo 7:11, "Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días." Así, tiene que confesar que usted es, y todos son, justamente condenados delante de la ley santa de Dios porque todos la violan. El hecho es que todos nosotros merecemos la condenación, y que vivimos bajo la ira del Dios Santo.

¡Necesitamos ser salvados!

     Esa verdad nos muestra que necesitamos ser salvados. Repito, ¡NECESITAMOS ser salvados! Si muriera usted en esta condición natural, perecería eternamente. No habría misericordia para usted después de morir. Ha ofendido al Dios justo y santo por sus pecados-y sus pecados requieren condenación. O pecador, ¡mire cuán horrendos son sus pecados! ¡Mire a la enfermedad odiosa que ahora esta destruyendo su alma! ¡Mire al abismo horrible en donde su pecado le ha echado a usted! ¡Mire al lago de fuego hacia donde usted va, si no se arrepiente, volviendo a Dios! Escucha a Apocalipsis 20:14 al 15, "Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego." Y Apocalipsis 21:8 dice, "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda." Amigo, si no vuelve a Dios, así será su fin. Si no se arrepiente, perecerá.

Cristo es Salvador

     Pero, aún si nos volvemos a Dios, hemos cometido muchos pecados. ¿Cómo puede Dios perdonarnos y salvarnos de su ira? Pues, Amigo, ya llegamos a las Buenas Nuevas de la salvación. En amor y misericordia, el Padre, el Señor Jesucristo, y el Espíritu Santo hicieron entre sí un acuerdo de gracia para salvar a su pueblo indigno. Dios el Padre, envió al Hijo divino a este mundo pecador. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." Así dice Juan 3:16. Por la bondad de Dios, él ha dado al mundo a un Salvador. Jesucristo el Señor glorioso y eterno, entró en el mundo y tomó para sí un cuerpo humano por medio de nacer de una virgen. Lo hizo con el propósito de salvar a pecadores, tales como usted. Jesús tomó el lugar de ellos, y sufrió la condenación que debían ellos sufrir por la eternidad. Lo hizo en la cruz, derramando su sangre inocente. En pocas horas, Jesucristo, el Hombre perfecto y Dios infinito sufrió la pena infinita de su pueblo. 1 Timoteo 1:15 dice, "Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores" y Romanos 5:6 dice, "Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos." Mas adelante versículo 8 dice, "Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros." ¡Estas son las Buenas Nuevas gloriosas!

     "Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado… Que Cristo murió por nuestro pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras." Eso dice 1 Corintios 15:1 y 3 al 4. ¡Cristo vino! ¡Cristo vivió una vida perfecta! ¡Cristo murió como un Sustituto! ¡Cristo fue sepultado, pero resucitó de entre los muertos! ¡Cristo es ahora entronado en la gloria! ¡Cristo ahora intercede por los suyos! Jesús murió, y resucitó victorioso sobre la muerte. Nunca volverá a sufrir o morir. Hebreos 7:24 al 26 (VP) nos explica que como Jesús ya no vuelve a morir, "su oficio sacerdotal no pasa a ningún otro. Por eso puede salvar para siempre a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive para siempre, para rogar a Dios por ellos. Así pues, Jesús es precisamente el sumo sacerdote que necesitábamos." Cristo es nuestro único sacerdote. Además leemos en Hebreos 9:26 que Cristo "se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado." Eso quiere decir que Jesús hizo un sacrificio perfecto que nunca vuelve a ofrecerse, ni aun en ritos religiosos. Los siguientes versículos dicen, "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos." Eso significa que algunos no serán condenados en el juicio final, por razón de que Cristo ya sufrió la muerte y condenación que debían ellos sufrir. El versículo 28 termina diciendo "y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan." Un día vendrá otra vez para manifestar la salvación de los suyos que consiguió hace mucho tiempo ya en la cruz. Y como el Padre dijo al Hijo en Hebreos 1:8: "Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino", en aquel día, Cristo reinará para siempre con justicia.

¿Qué debo hacer para ser salvo?

     Amigo pecador, échese a los pies de Cristo por fe. No hay templo ni altar aquí en la tierra donde uno hace esto. Se hace en el corazón. Confiese sus pecados a él, y solamente a él. Laméntese por haberse rebelado contra Dios y su ley. Arrepiéntase, (eso es, rechazar a sus pecados volviendo a Dios) confiando únicamente en el Señor Jesús y en su sangre preciosa. En Efesios 1:7 encontramos que en Cristo "tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia". Observe, ¡el perdón y la redención son encontrados únicamente en la sangre de Cristo! Usted no puede ganar o merecer la salvación por medio de las ceremonias religiosas, por sus buenas obras o sus oraciones o sus limosnas. Palabras preciosas son Efesios 2:8-9: "por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." La salvación viene por la gracia de Dios; es hecha por el sacrificio de Jesucristo; y es recibida por la fe en él. ¡Que el Espíritu Santo le traiga a Cristo! ¡Que Dios haga que se vuelva a él y conozca la verdad! ¡Huya a Cristo ahora mismo!

Los textos bíblicos con (VP) son citados de La Versión Popular.
Los demás son citados de La Reina-Valera Versión 1960.